Un camión robado, un chantaje y un vuelco: crónica de una mañana de locura en Móstoles
Quien pasaba aquella mañana por las inmediaciones de la avenida de Portugal difícilmente imaginaba la película que estaba a punto de vivir el municipio. La Policía Nacional ha detenido en Móstoles a un hombre marroquí de 49 años, con múltiples antecedentes policiales, al que se le atribuye haber sustraído un camión de reparto de cervezas Mahou, extorsionar a los propios repartidores para devolvérselo e, incluso, intentar atropellar a un agente que pretendía darle el alto. El periplo acabó de la peor manera posible para el conductor: con el vehículo volcado en una rotonda tras una huida a toda velocidad.
Un camión con las llaves puestas
Los hechos ocurrieron el pasado martes 1 de septiembre, sobre las 11.30 horas. Los trabajadores de una empresa de distribución de bebidas estaban realizando una entrega en un bar de la avenida de Portugal de Móstoles cuando descubrieron que el camión había desaparecido. El vehículo tenía las llaves puestas, un descuido que, según se desprende de lo ocurrido, facilitó enormemente las cosas al ladrón. En cuestión de minutos, una parada de trabajo rutinaria se convertía en el punto de partida de un auténtico serial policial.
Un aviso en redes y una llamada muy poco común
Ante la pérdida, uno de los empleados difundió lo sucedido en redes sociales con la esperanza de localizar el camión. La estrategia dio un giro inesperado: poco después, un hombre se puso en contacto con los trabajadores con una propuesta tan insólita como delictiva. Les exigió 1.000 euros en efectivo a cambio de devolverles el vehículo.
Cuando las víctimas le comunicaron que no disponían de esa cantidad, el sujeto rebajó su exigencia a 500 euros. Y por si fuera poco, amenazó con tomar represalias contra los familiares de los repartidores si no efectuaban el pago. En ese instante, el robo del camión se convertía también en un caso de extorsión.
El camión amarillo, a la vista
Las víctimas avisaron entonces a la Policía Nacional y explicaron a los agentes tanto la sustracción del vehículo como las amenazas y la exigencia de dinero. La respuesta fue rápida: pocos minutos después, los policías localizaron el camión amarillo circulando por una de las principales vías de Móstoles. Todo apuntaba a una detención tranquila, pero no iba a ser así.
Una persecución que acaba en vuelco
Al intentar darle el alto, el conductor presuntamente trató de atropellar a uno de los agentes y emprendió una huida a gran velocidad por varias calles del municipio, poniendo en grave riesgo a otros conductores y a los viandantes. La persecución terminó de forma estrepitosa: el individuo dio varias vueltas a una rotonda hasta que perdió el control del camión, que acabó volcando. El conductor quedó atrapado en la cabina y fueron los propios agentes quienes lo sacaron del vehículo para garantizar su seguridad antes de proceder a su detención.
Un móvil sustraído dentro del mismo camión
La sorpresa llegó durante el cacheo preventivo. Entre las pertenencias del detenido, los agentes localizaron un teléfono móvil que había sido sustraído aproximadamente una hora antes del interior del propio camión, cuando los trabajadores realizaban un reparto en otro establecimiento. Un detalle que amplía el historial de lo ocurrido esa mañana y que revela que el vehículo ya había sido escenario de un robo antes de desaparecer por completo.
¿Qué delitos se le imputan?
El arrestado está acusado presuntamente de los delitos de robo o hurto de uso de vehículo, atentado contra agente de la autoridad, contra la seguridad vial y extorsión. Un catálogo amplio que ahora deberá valorar la autoridad judicial.
Lecciones para el día a día en Móstoles
Más allá del titular, lo sucedido deja algunas reflexiones para vecinos y vecinas. La primera, evidente: dejar las llaves puestas en un vehículo, aunque sea durante una descarga de escasos minutos, es una invitación al problema. La segunda, la importancia de avisar de inmediato a la Policía, algo que en este caso resultó determinante para localizar el camión en cuestión de minutos. Y la tercera: ceder al chantaje rara vez es buena idea. Los repartidores denunciaron los hechos en lugar de pagar, y el episodio terminó con la detención del presunto autor.
La investigación sigue su curso y será la justicia quien determine la responsabilidad del detenido. Mientras tanto, en Móstoles nos queda una imagen difícil de olvidar, la de un camión de reparto volcado en una rotonda, y un consejo que conviene repetir: no dejéis nunca las llaves puestas, ni un momento.


