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Ocio y turismo

Móstoles pone a punto imbornales y arroyos antes de la llegada de las lluvias

El Ayuntamiento de Móstoles limpia y desobstruye imbornales, rejillas y arroyos en tres fases para evitar anegamientos con las lluvias.

Móstoles pone a punto imbornales y arroyos antes de la llegada de las lluvias

La lluvia está a la vuelta de la esquina y en Móstoles lo saben. El Ayuntamiento ha puesto en marcha un plan preventivo de mantenimiento, limpieza y desobstrucción de la red de drenaje pluvial y de los imbornales de la ciudad, con un objetivo bien claro: que cuando el agua decida caer, encuentre siempre por dónde circular y no acabe anegando calles ni pasos inferiores.

La iniciativa la impulsa la Concejalía de Seguridad, Emergencias y Medio Ambiente, y persigue garantizar la capacidad de captación y evacuación del agua, reduciendo así el riesgo de acumulaciones en aquellos puntos de la ciudad que se muestran especialmente sensibles durante episodios de precipitaciones intensas.

Hoja tras hoja, la red se atasca

La evaluación realizada por el Ayuntamiento ha detectado diferentes elementos capaces de reducir la capacidad de evacuación de la red. Los más habituales son la acumulación de hojas, acículas, tierras, lodos, restos vegetales y otros residuos que, poco a poco, terminan obstaculizando los puntos de captación del agua.

Para devolverle a la red su capacidad, los trabajos incluirán la limpieza y desobstrucción de imbornales, rejillas, pozos, registros y cazoletas, además de la retirada de sedimentos y residuos y la comprobación del correcto funcionamiento de las conexiones y de los recorridos de escorrentía; es decir, del camino natural que recorre el agua cuando llueve con fuerza.

Tres fases, del Arroyo de la Reguera al Recinto Ferial

El plan se ejecutará en tres fases, definidas según la prioridad de cada zona y factores como la posible afección a infraestructuras, la existencia de pasos inferiores o puntos bajos, la recurrencia de obstrucciones o la pérdida de capacidad de captación que pueda producirse durante episodios de lluvia intensa.

La primera fase se centrará en los lugares de mayor prioridad de toda la red. Entre ellos figuran distintas zonas del Arroyo de la Reguera, en especial el entorno de la calle Esteban Terradas y la confluencia con la calle Simón Hernández, junto con el paso inferior de RENFE situado en la calle Abogados de Atocha. En estos puntos se procederá a retirar restos vegetales y sedimentos, limpiar las rejillas y los elementos de captación y verificar que la red funciona correctamente.

La segunda fase llevará las actuaciones a varios ejes viarios y zonas residenciales donde se han localizado obstrucciones provocadas principalmente por hojas, acículas, residuos y sedimentos. Los trabajos se desarrollarán en la rotonda de Camino de Leganés con la avenida de la ONU y en las calles Burdeos, Niza, Montecarlo, Osa Mayor y Moraleja de Enmedio. Allí se abrirán y limpiarán imbornales, pozos, registros, cazoletas y rejas, se retirarán los residuos acumulados y se desobstruirán las conexiones.

La tercera fase tendrá carácter preventivo y perimetral y se llevará a cabo en el entorno del Recinto Ferial y en la avenida Iker Casillas, concretamente en el tramo próximo a las piscinas del Polideportivo Andrés Torrejón. En estas zonas se retirarán tierras, lodos y sedimentos, se limpiarán los elementos de captación y se revisarán los recorridos de escorrentía para que el agua pueda circular sin obstáculos.

Revisión final y seguimiento cuando más falta haga

Las tareas no concluirán con la última limpieza. Una vez terminadas las actuaciones, el Ayuntamiento realizará una revisión general de los puntos intervenidos para comprobar que todo funciona como es debido. Además, está previsto poner en marcha un programa de seguimiento específico durante los periodos con mayor probabilidad de precipitaciones intensas y en las épocas del año en las que aumenta la acumulación de hojas y acículas.

Con este conjunto de medidas, el Consistorio pretende anticiparse a los posibles episodios de lluvias intensas y reducir el riesgo de acumulaciones de agua que puedan afectar a la movilidad, a las infraestructuras y a la seguridad de quienes vivimos o pasamos cada día por Móstoles.

Así que si en las próximas semanas te cruzas con operarios trabajando junto a una rejilla en la calle Burdeos, a la altura del Arroyo de la Reguera o cerca del Recinto Ferial, ya sabes por qué: están dejando la ciudad preparada para que la lluvia, cuando llegue, se lleve por donde toca.