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Cultura

La Casika, a las puertas del desalojo: el Pleno tumba la moción y el barrio se moviliza

El espacio social La Casika de Móstoles afronta su desalojo previsto para el 6 de octubre entre movilizaciones y el rechazo del Pleno.

La cuenta atrás de La Casika: desalojo el 6 de octubre y una semana de protestas en Móstoles

Octubre llega cargado de tensión a Móstoles. El casco antiguo vive con el reloj en marcha la que puede ser la última semana de La Casika como espacio social y cultural, cuyo desalojo está previsto para el próximo 6 de octubre. Lejos de rendirse, el colectivo ha preparado una agenda reivindicativa que tendrá su momento cumbre el sábado 3 de octubre con una manifestación por las calles de la ciudad.

El Pleno dice no a proteger el espacio

El telón de fondo de estas jornadas es político. El último Pleno del Ayuntamiento rechazó una moción impulsada por Más Madrid-Móstoles que planteaba reconocer la labor del colectivo, poner en valor los espacios autónomos de organización social y cultural, estudiar una posible protección patrimonial del inmueble y abrir vías de diálogo para intentar conservar su actividad.

En el debate, la concejala Ana Tejero salió en defensa del proyecto y de sus tres décadas de historia. La edil recordó que el edificio guarda elementos vinculados a la arquitectura neomudéjar y subrayó que ha sido durante años escenario de actividades culturales, sociales y políticas. «La Casika lleva 30 años haciendo barrio», llegó a afirmar, al tiempo que reclamó la preservación de lugares de organización autónoma al margen de la programación municipal.

Los votos que decidieron el desenlace

La propuesta cayó con los votos en contra de PP y Vox, la abstención del PSOE y el apoyo de Más Madrid-Móstoles y Podemos. Desde el equipo de Gobierno se argumentó que la actividad cultural debe desarrollarse dentro de la legalidad y que no puede ignorarse el derecho de propiedad de terceros, mostrando su rechazo frontal a la ocupación.

Los socialistas, por su parte, pusieron en duda la utilidad práctica de algunas de las medidas recogidas en la moción y exigieron que, si se hablaba de protección patrimonial, esta se tradujera en actuaciones concretas. En ese punto señalaron el posible papel del área de Urbanismo.

El asunto, en cualquier caso, ya desborda la situación del propio inmueble y se ha colado de lleno en la conversación política local: cómo debe ser el modelo de ciudad, qué hacer con el patrimonio del casco antiguo y qué lugar ocupan los espacios sociales autogestionados en Móstoles.

Una agenda cargada antes del día D

La campaña de movilización está en plena marcha. Arrancó el sábado 25 de septiembre con un festival que contó con las actuaciones de Dee Mozart, Sangre Salvaje, Taktel, Alikate y Sekuelas. Al día siguiente, el 26, las jornadas continuaron con una charla centrada en la solidaridad con Palestina y la lucha antifascista, seguida de los conciertos de Lucy, Kejios Band y una banda sorpresa.

La programación sigue estos días con conciertos, charlas y encuentros reivindicativos hasta llegar a la gran cita del calendario.

La manifestación del 3 de octubre, punto de encuentro

La convocatoria del sábado 3 de octubre se perfila como el momento más multitudinario de toda la campaña. Sus impulsores no la plantean únicamente como una protesta contra el desalojo de La Casika, sino también como una reivindicación ligada al futuro del casco antiguo de Móstoles.

Para los vecinos de la ciudad, la semana que viene se presenta decisiva. De un lado quedan quienes defienden la continuidad de un espacio con treinta años de trayectoria social y cultural; del otro, quienes insisten en que cualquier actividad debe encajar en el marco legal y respetar los derechos de propiedad. Entre ambas posturas, La Casika vive su cuenta atrás con el 6 de octubre marcado en rojo en el calendario.